• juventudes

Sussi 1987: Clase, género y el sex appeal.

Actualizado: 5 jun

“A todas nos ha pasado” dice Malú, “es terrible” afirma Laurita, hablando sobre el abuso sexual que sufrió Sussi en el hospital donde trabajaba. Así comienza una de las escenas que a mi parecer, define la película “Sussi” de Gonzalo Justiniano (1987) la relación que se forma entre estas mujeres, que es uno de los hilos conductores más importantes de la cinta. Malú y Laura, mujeres mayores y populares, saben lo que significa ser mujer y pobre como tal, pero también saben cómo aprovecharse de aquello y generosamente deciden entregarle esos conocimientos a la más joven, quien había llegado solo hace unos meses al Santiago crudo y gris de finales de los 80’ en busca de sueños, sueños de los que se despierta le dice Malú al finalizar la escena.


Sussi representa a la joven mujer popular y rural, migrante en Santiago en las últimas décadas del siglo xx. Gonzalo Justiniano no se aleja del estereotipo patriarcal de la “inocencia pura” de las mujeres, nos deja ver a Sussi como si no comprendiera el mundo que la rodea, las sutilezas de la dictadura y las intenciones oscuras de los hombres con poder pero al mismo tiempo, esta escena nos contradice ese relato en la cinta. Nuestra protagonista deja en claro que puede defenderse “a mí lo que más me da rabia es que no le pude dar una buena pata' en las bolas a ese desgraciado” le dice a Laurita y Malú. Y por el mismo camino, las dos mujeres le demuestran que eso que le sucede a todas, puede ser usado en su favor para alcanzar sus sueños y triunfar.



El uso del cuerpo como herramienta es una cuestión de clase, son nuestras abuelas y madres que históricamente nos han heredado el “aprovechar lo que nos da la naturaleza” como dice Malú. La sexualidad no es un tabú en las clases populares, querámoslo o no reconocer, somos hijes de hombres lachos y mujeres calientes, como reza el verso de la canción “la chusma inconsciente” de Evelyn Cornejo. La lucha de clases también está en el marco de la sexualidad y el cuerpo, como deja ver Alejandra Kollontai alrededor de 1911, en hacia el desarrollo de la revolución rusa. Se gesta desde las normas establecidas por las clases altas para desarrollar nuestra sexualidad, especialmente el de las mujeres. “Nada más cierto que la influencia fundamental y decisiva de las relaciones sexuales de un grupo social determinado en el resultado de la lucha de esta clase con otra de intereses opuesto” dice Kollontai (1911, p.10). Pero las mujeres populares como Malú, antigua bailarina de cabaret, rompen con esa influencia y norma establecida por la burguesía, le traspasa ese conocimiento a Sussi y la introduce en el mundo de los cabaret, lugar en el que puede desarrollar su sex appeal según Malú.


La desgracia del abuso sexual sufrido en el hospital es el desencadenante para darse cuenta de su sex appeal; la atracción que ejerce sobre los hombres, como lo define Malú, aunque esto suene terriblemente patriarcal para nuestros tiempos. Revertir las experiencias oscuras que vivimos solo por el hecho de ser mujeres para convertirlas a nuestro favor, es definitivamente una cuestión heredada de nuestras madres y abuelas populares, pobres y dañadas por el sistema capitalista y patriarcal. Laurita y Malú, le enseñan cómo usar su sex appeal, siempre con la astucia de no dejarse engañar por el sistema, ni por el sueño en el que Sussi se siente. Pese a eso, Justiniano establece esa línea en la que la protagonista sigue introducida en el estereotipo de la joven “inocente” durante

el resto de la cinta. La narrativa de que las mujeres somos intelectualmente menores, inocentes, puras y no comprendemos el mundo que nos rodea, es una contradicción que no se termina de entender del todo cuando observamos esta escena pero que independiente de ella, la película nos permite reflexionar sobre el uso del cuerpo en perspectiva de clase y su relación con la herencia intergeneracional de las mujeres que nos rodean.


Escrito por: Pamela Fernández Espinoza

 


36 visualizaciones0 comentarios