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Entrevista: “Este proyecto está en el centro de la genealogía de lo juvenil” - M. Saa



En tu perspectiva, ¿Qué aporte realiza el proyecto actual del equipo "Juventudes" a la comprensión de la categoría de juventud?

Desde los estudios de juventud ha existido siempre una atracción con el mundo de las imágenes, y particularmente con ciertas visualidades que exaltan la espectacularidad de lo joven. De allí que ciertas imágenes de juventud sean un referente cultural indiscutible: las contraculturas y sus estilos, las culturas pop y sus consumos, pero también cierta iconografía de la delincuencia vinculada a algunos cuerpos, lugares e imágenes de niñez y juventud que los últimos 120 años han circulado masivamente en Occidente. Es por eso que creo que el cine y el estudio de las representaciones juveniles que hemos venido analizando en el marco de este proyecto Fondecyt permiten ampliar aquellas fronteras visuales que desde este campo se han construido como lugares clásicos y permanentes, mostrando que desde un cine nacido en Chile existieron narrativas locales para presentar otras posibilidades de juventud.

Luego de ver y estudiar más de 50 piezas audiovisuales, todas correspondientes a películas de ficción producidas en Chile entre 1939 y 1999, es que puedo decir que las representaciones e imágenes de juventud que allí emergieron han sabido dialogar muy bien con los saberes y discursos de los propios procesos de modernización chilena, la construcción del Estado Nación, la industria cinematográfica, y también con la forma en que el consumo y la juventud fueron apareciendo y ubicándose para nuestra sociedad. La riqueza de estas películas radica en poner en valor un tipo de documento histórico que nos permite profundizar en la categoría de juventud desde un clivaje local.



¿Cuáles son los aspectos del actual proyecto que más te han sorprendido? ¿Por qué?

Lo que más me ha sorprendido es la gran cantidad de películas sobre temáticas juveniles que hemos encontrado y podido estudiar. Sin lugar a dudas, la construcción de un archivo de imágenes y cine juvenil es un gran logro de este proceso investigativo que permite sistematizar más de 50 películas, y con ello hacer visible la gran atención sobre el sujeto joven que existió en el cine chileno del siglo XX.

A su vez, me parece que la construcción de este archivo ha tenido una salida a través de una plataforma digital (la página web del proyecto: www.juventudes.cl), la cual ha permitido poner en valor estas temáticas para los círculos académicos, pero también para todos aquellos interesados en el cine, la historia, las imágenes y la juventud, y que provienen de distintos espacios e instituciones.



¿Piensas que es posible visibilizar identidades olvidadas a través de proyectos de investigación como el que desarrollas actualmente? ¿Por qué?

Como referí anteriormente, creo que los estudios de juventud han tenido una preferencia por el estudio de ciertas expresiones, prácticas e identidades juveniles por sobre otras, lo que constituye una característica de este campo más no un problema en sí mismo. Por supuesto que esta afirmación debe ser matizada a la luz de distintas investigaciones que en los últimos años han impulsado el estudio de otras identidades juveniles secundarizadas, y han incluido muchas veces la interseccionalidad como abordaje investigativo. Este tipo de enfoques nos ha nutrido y permitido acercarnos al cine con una sensibilidad por aquellas identidades poco visibilizadas en el campo de estudios de juventud.

Es en ese marco que junto a Oscar Aguilera y Marco Braguetto hemos estudiado películas protagonizadas por jóvenes mujeres rurales en el cine chileno del siglo XX, lo que apunta precisamente a concebir un tipo de análisis interseccional para observar las representaciones juveniles. A partir de ello pudimos reconocer la importancia que el mundo rural tuvo para la industria cinematográfica, y lo rápido que emergió la figura de la joven campesina. Dichas representaciones de las jóvenes no sólo hablan sobre sus mundos emotivos, fantasías y anhelos, sino que también dejan ver su ubicación en un mundo patriarcal, las distinciones de clase y el acceso al mundo del trabajo cuando hay un origen campesino. Espero que este artículo sea finalmente publicado durante el 2022 (o principios del 2023), y con ello aporte en la visibilidad de nuevas identidades e imágenes presentes en los estudios de juventud, los estudios de cine y la historia cultural chilena.


Por otra parte, quiero recalcar que el trabajo del equipo de Juventudes a lo largo de estos tres años ha encontrado en el trabajo con imágenes audiovisuales un lugar muy fructífero para el análisis social, principalmente porque somos un grupo de investigadores e investigadoras con una formación profesional muy diferente, lo que ha permitido que el análisis de las películas tenga muchas capas y entregue información muy rica y variada. Esto sin lugar a dudas ha contribuido a que podamos pesquisar muchas figuras, cuerpos, e identidades que han estado muchas veces "ocultas" tras las imágenes hegemónicas de la juventud.



¿Te parece que el cine sigue siendo hoy un lugar modélico o referencial para pensar las juventudes chilenas?

Creo que el cine como narrativa cultural es siempre un lugar de interés para los jóvenes y la sociedad, así como para quienes estudiamos juventudes desde una perspectiva culturalista.


A lo largo de esta investigación hemos podido dar cuenta que los jóvenes durante distintos momentos del siglo XX estuvieron en sintonía con lo que el cine les mostraba, ya fuese a través de su presencia en las salas de cine, o también a partir del consumo de otros productos secundarios como las revistas ilustradas que acompañaron el desarrollo de la industria cinematográfica. También pudimos reconocer que el cine y la juventud fueron objeto de problemática social y de debates morales, lo que implicó la construcción de legislaciones precisamente dirigidas a las y los jóvenes. La influencia del cine no es algo que haya quedado en el pasado, éste sigue siendo un lugar de detonación de discursos, problemáticas e intereses culturales.


Por otro lado, como investigadores estamos frente a un campo inmenso que se presenta de forma muy sugerente para el estudio de las juventudes desde una perspectiva histórica y/o contemporánea, y que a la luz de estos tres años de lecturas y visionado de películas podemos decir que nos ha entregado muchísimo para comprender la juventud chilena del siglo XX, no tan sólo constatando la diversidad de representaciones identitarias que hay en lo audiovisual, sino apuntando rápidamente en las propias condiciones de posibilidad de dichas representaciones y discursos. Por estas razones creo que este proyecto está en el centro de la genealogía de lo juvenil.


Por otra parte, me parece que lo modélico del cine no es sólo la representación dada, sino entender que el cine es también una práctica, son las leyes y los productos que están en su universo inmediato, y también todo lo que está en juego en su universo iconográfico. Todo esto forma parte de los intereses que el cine condensa para la investigación social sobre la juventud.



Marcela Saa Espinoza

Doctora en Antropología Social y Cultural

Co Investigadora Proyecto 1201141

 



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